Mi hermana María está sumida en una depresión desde 2020, que la lleva cada vez más al fondo. Sabe que no está bien, pero no quiere poner los medios para salir, no tiene trabajo ni quiere buscarlo. Al mismo tiempo está desarrollando un odio profundo hacia todas las personas de la familia y hacia Dios, que se manifiesta en ataques verbales y físicos. No quiere salir de casa por pánico social y no deja entrar a nadie en casa. Se está consumiendo, está separando a la familia y le está minando la vida a mi madre anciana, que es la única que vive con ella y a la que ataca constantemente.
Mi petición es la sanación de su alma y su cuerpo, y que quiera curarse.

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