Dios tiene que hacer un milagro: tocar el corazón de Fran, mi pareja, quien, después de haber sido puesto por Dios en mi vida, de repente se fue sin dar señales de vida ni dar explicaciones, rompiendo todo vínculo existente.
Que la mano de Jesús toque su corazón para que sepa vislumbrar la esencia de la vida: el amor y el perdón.
Doy gracias por este distanciamiento, pues me ha hecho reconocer a Jesús como exclusivo y prioritario en mi vida. Pero Él sabe cómo lo estoy pasando desde que esto se rompió hace año y medio.
No me siento persona. Necesito una restauración con propósito divino.
Gracias.

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