Estoy de baja laboral desde hace casi 7 meses, por razones complejas en mi trabajo que llevo cargando durante varios años. He hablado con mucha gente, directora, gerente…, pero nadie hace nada y miran para otro lado. Así, mi salud se ha deteriorado y sigo a la espera de una solución correcta para todos: si me debo marchar, que me despidan, o si debo volver, que me aseguren unas condiciones justas y que se respete la verdad y la dignidad de cada persona, para poder recuperar la paz, la esperanza y la serenidad en mi trabajo.
Lo difícil de esta situación es que en el lugar donde trabajo hay mucha gente de fe, católicos practicantes y activos, pero en el momento de la verdad me han decepcionado totalmente. A pesar de ello, mi fe es fuerte y hoy es un día muy especial para mí. Creo firmemente en san Josemaría. Feliz día.

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